martes, 11 de diciembre de 2018

JOVEN VIRGEN MADRE (que paseas...) Por Carmen Pilar Corral Gómez


Dedicado a todos los viajantes. Ya sea en abstracto o tal cual. Aquellos que van al camino dejándose llevar por lo que el camino les deja (siempre nuevos y vírgenes...) con ese humor de no tomarse su actualidad ( y a uno mismo, que es lo mismo) nada en serio. Esa desheredación de los amigos, de la familia y del mundo. Independencia de la soledad que jamás puede estar sola. Sino llena de cosas, de la gente amada, de las cosas y de lo que pasa pero con la tranquilidad de que le importen esas cosas un comino. Ponerle a esas cosas menos fe, chiquillo! 



JOVEN VIRGEN MADRE 
(que paseas...)
.
.

¿Quién eres tú?: 
¿eres esa luz lluviosa
de los días
de noviembre, que llena
su paseo diario,
clemente y sosegado,
de entusiasmo 
de un viejo sueño?

O: ¿Eres 
en cambio en otro
lugar la soledad 
que entera te embarga 
y necesitas,
que te recrea
un sinfín cuento
en la fantasía
de los niños?

¿Por eso 
huyes en la mañana
al silencio
y eres la dueña
de la nada, sin querer,
porque eres tú
el paseo y están
inevitablemente,
todas las cosas en ti?

¿Y ya 
no temes, ni oscilas
ni sientes, 
ni padeces el vaivén 
del huracán
del tiempo. Eres tú,
siempre,
ahora, el paseo: 
deshaciendose?

¿Te haces 
cosa, entre las cosas,
de las diosas,
la hermana madre,
que arrastra vientos
con la fuerza 
dulce 
de todas las lluvias
en sus entrañas?

¿Y ya no
sientes el tarumbeo
del miedo
reales de tu niña
que llevas en ti,
aunque,
ni te libres de 
ser el acto mismo 
de aquella 
qué era tan real?

¿Pero 
eres, otra nueva
y la misma,
que suelta al aire
su escapulario 
sobre
la sombra entre luces
de este
santo noviembre?

.
.
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Illustration: Nikolai Astrup, "Gardenroom door"

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